Las emociones descontroladas

Abrimos este espacio de ME COMPROMETO A… que es para darte consejos en aquello que te cuesta comprometerte para sentirte mejor contigo misma. Los temas son los que vosotras mismas me habéis compartido. Muchas gracias por abriros a vosotras y a este espacio para poder dar curso a estos pequeños problemas que causan grandes frustraciones por que no sabemos qué hacer con ellos. Deseo que os sirvan.

Este artículo es para las más pasionales, emotivas, que no saben qué hacer con este torrente de vitalidad. El primer tema es el de querer controlar las emociones y no es suficiente con un artículo en el blog, si os interesa más el tema me lo pedís y hablaremos más, pero por ser el primero voy a empezar por algo muy muy personal que espero que os sea tan útil como me fue a mi.

Antes de explicar mi historia os quiero dar un apunte para que quede muy claro cuál es mi visión de los «defectos». Yo parto siempre de la idea que aquello que te molesta de ti no lo tienes que cambiar, si no que tienes que prestarle atención, por que si le das la vuelta se convierte en un aliado tuyo en vez de un saboteador. Sabiendo esto, voy a por ello.

Pues si, yo soy muy pasional, de jovencita, y no tan joven, tenía unos arrebatos de rabia y cólera que cuando discutía alguna cosa desde ese lugar perdía toda la razón. Lo peor de todo es que mi abuela, que vivía con nosotros era también así, no se podía controlar, nosotros le decíamos que era una histérica. Lo peor de todo es que cuando me cogían los ataques a mí, mis hermanos me decían que era como mi abuela y yo eso no lo podía soportar, lo odiaba.

Al cabo de unos años me fui a Montse Benito, una terapeuta que estoy muy agradecida por lo que me dio durante la temporada que trabajé con ella. Hablábamos de mis arrebatos de ira y me dijo: «Montse ¿Tu sabes como se llama eso que le hacen a los hombres para quedarse estériles, o sea, para no dar más frutos?» «No», contesté. «Vasectomía» Ahh, y pensé, que co…. me quiere decir con eso «¿Y sabes como se llama lo que se hace a las mujeres para que sean estériles, o sea, para que no engendren vida?» «no» mi cara realmente era de ignorancia total. «Histerectomía» …. Eso me dio en el alma. Nunca le había hablado a Montse de mi abuela ni habíamos hablado de la palabra histéria que estaba tan presente en casa. Lo que en ese momento se me ordenó mi pasado y la relación con mi abuela.

Me di cuenta que esos arrebatos de ira tenían que ver que unas cualidades internas que no se les estaba dando salida. Mi abuela era una mujer que no tuvo ni infancia ni juventud y se pasó toda la vida pendiente de los demás. Si no hizo nada para ella es por que no sabía cómo, pero esos arrebatos de ira eran el síntoma de que era una mujer muy vital pero que no sabía qué hacer con ella, por lo tanto explotaba a la mínima de cambio.

Lo duro fue entender que yo, de unas generaciones posteriores en la era moderna me pasaba exactamente igual, era una mujer muy vital pero que nunca había usado esa vitalidad para ser feliz y hacer aquello que REALMENTE me gustaba a mi, si no que toda mi energía estaba volcada a gustar a los demás.

No fue un proceso corto, llevó su tiempo pero me fui comprendiendo y comprometiendo a hacer todo lo posible para descubrir la que era realmente y lo que quería en mi vida ay lo que me llenaba de verdad.

¿He cambiado? NO, lo que uso esa vitalidad para lo que fue creada. Para vivir!!!

¿Quieres comprometerte contigo en algún tema personal y no sabes cómo? Escríbeme a info@montseteixidó.com y te daré respuesta a través del blog.

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